¡Mi reino por un caballo!


Estas palabras, puestas por Shakespeare en boca del rey Ricardo en el acto III, escena 4 del drama Ricardo III, se utilizan para significar que se ofrece cuanto se posee con tal de obtener algo que permita salir de un grave aprieto.


AddThis Social Bookmark Button

Pagina anterior: Una verdad de Perogrullo
Pagina siguiente: ¡Eppur si muove!