La vida animal y vegetal es abundante y múltiple


Es fácil suponer que en un país de clima tórrido, tan cercano al ecuador, exista gran variedad de vida animal, sobre todo en las zonas bajas y en las enmarañadas selvas que cubren poco más de la mitad de las tierras venezolanas. Allí viven gran variedad de monos, el tigre y el león americanos, varias clases de osos y de quirópteros, tres especies de grandes saurios, enorme diversidad de insectos y aves. Las tortugas cubren con sus huevos las playas del Orinoco en los primeros días de abril, en tanto que los manatíes, toninas, vacas y cerdos marinos remontan sus aguas.

Si abundante y múltiple es la vida animal, no lo es menos la vegetal, ya que más de la mitad del territorio venezolano se halla prácticamente cubierto de selvas, en las que abundan especies de mucho valor por su madera, tales como el guayabo, el roble, el cedro, la caoba y el ébano. Hay además muchos vegetales de gran uso en importantes industrias, como los que producen el caucho, y otras especies como el balatá, el barbasco, la sarrapia y el pendare.