La llama, carguero de los Andes, sigue acarreando bultos en las alturas


Sin ser un país propiamente ganadero, Perú tiene, sin embargo, importantes rebaños de ovejas, y se cría también el ganado bovino, el porcino y el equino. Actualmente se trata de incrementar la introducción y aclimatamiento de nuevas razas en las zonas de tierras altas del Pacífico y en la región del Amazonas, que son las principales comarcas productoras.

Los incas no conocieron el caballo, ni el vacuno o la oveja, hasta que fueron éstos introducidos por los conquistadores españoles. En nuestros días estos animales se han multiplicado notablemente, y constituyen fuentes de riqueza de las que el país no podría prescindir sin sufrir grave daño en su economía, y el pueblo en su alimentación. Empero, no por eso ha dejado de prestar inestimables servicios un animal nativo de los Andes, la llama, utilizada como bestia de carga por los antiguos y modernos pobladores de la región montañosa del Perú. También su pelo ha servido para tejer paños para vestimenta y abrigo, aunque para eso se prefirió y prefiere el de la vicuña o la alpaca, dos animales de la misma familia.

Estos simpáticos animales constituyen notas características y forman en verdad parte del paisaje andino; no hay turista que pueda resistir a la tentación de fotografiarlos, trepando por los estrechos senderos de la montaña, o alzando su largo cuello, atentos y vigilantes, destacando la silueta contra el rojizo cielo del poniente. Se dirían testigos del destino de un pueblo que los españoles conquistaron atraídos por su riqueza en metales preciosos, y que ha desenvuelto otras tan preciosas como el oro; de un pueblo que los españoles encontraron a la cabeza de sus hermanos de la América precolombina, y que hoy puede dar testimonio de su legítima ubicación entre las más importantes repúblicas sudamericanas.