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Apuntes: estudio y comprención del medio social
Contribución de Anonymous el Saturday, August 24 @ 05:17:33 EST

Apuntes Geografía GEOGRAFÍA, Ciencia que estudia la distribución y la ordenación de los elementos en la superficie terrestre. La palabra geografía fue adoptada en el siglo II a.C. por el erudito griego Eratóstenes y significa literalmente 'descripción de la Tierra'.

El estudio geográfico comprende el medio físico de la superficie terrestre y la relación de los humanos con este medio físico, por lo que incluye tanto rasgos geográficos físicos como humanos o culturales. Los elementos geográficos físicos son el clima, los terrenos, el agua y la vida vegetal y animal. Los elementos que estudia la geografía humana son entidades artificiales como naciones, asentamientos, líneas de comunicación, transportes, construcciones y otras modificaciones del medio geográfico. Los geógrafos en sus estudios utilizan, entre otras, la economía, la historia, la biología, la geología y las matemáticas. MÉTODOS GEOGRÁFICOS El objetivo principal de los geógrafos es describir el medio físico y humano en la Tierra. Para conseguirlo deben recogerse datos geográficos, anotar los resultados de los estudios en forma de cartas, gráficos, libros y, sobre todo, en mapas y, finalmente, analizar dicha información. Los geógrafos utilizan una gran variedad de técnicas e instrumentos para alcanzar estos objetivos. TIERRA Tercer planeta desde el Sol y quinto en cuanto a tamaño de los nueve planetas principales. La distancia media de la Tierra al Sol es de 149.503.000 km. Es el único planeta conocido que tiene vida, aunque algunos de los otros planetas tienen atmósferas y contienen agua. La Tierra no es una esfera perfecta, sino que tiene forma de pera. Cálculos basados en las perturbaciones de las órbitas de los satélites artificiales revelan que la Tierra es una esfera imperfecta porque el ecuador se engrosa 21 km; el polo norte está dilatado 10 m y el polo sur está hundido unos 31 metros. MOVIMIENTO Al igual que todo el Sistema Solar, la Tierra se mueve por el espacio a razón de unos 20,1 km/s o 72,360 km/h hacia la constelación de Hércules. Sin embargo, la galaxia Vía Láctea como un todo, se mueve hacia la constelación Leo a unos 600 km/s. La Tierra y su satélite, la Luna, también giran juntas en una órbita elíptica alrededor del Sol. La excentricidad de la órbita es pequeña, tanto que la órbita es prácticamente un círculo. La circunferencia aproximada de la órbita de la Tierra es de 938.900.000 km y nuestro planeta viaja a lo largo de ella a una velocidad de unos 106.000 km/h. La Tierra gira sobre su eje una vez cada 23 horas, 56 minutos, 4,1 segundos.

Por lo tanto, un punto del ecuador gira a razón de un poco más de 1.600 km/h y un punto de la Tierra a 45° de altitud N, gira a unos 1.073 km/h. Además de estos movimientos primarios, hay otros componentes en el movimiento total de la Tierra como la precesión de los equinoccios (véase Eclíptica) y la nutación (una variación periódica en la inclinación del eje de la Tierra provocada por la atracción gravitacional del Sol y de la Luna). COMPOSICIÓN Se puede considerar que la Tierra se divide en cinco partes: la primera, la atmósfera, es gaseosa; la segunda, la hidrosfera, es líquida; la tercera, cuarta y quinta, la litosfera, el manto y el núcleo son sólidas. La atmósfera es la cubierta gaseosa que rodea el cuerpo sólido del planeta. Aunque tiene un grosor de más de 1.100 km, más o menos la mitad de su masa se concentra en los 5,6 km más bajos. La litosfera, compuesta principalmente por la fría, rígida y rocosa corteza terrestre, se extiende a profundidades de 100 km. La hidrosfera es la capa de agua que, en forma de océanos, cubre el 70,8% de la superficie de la Tierra. El manto y el núcleo son el pesado interior de la Tierra y constituyen la mayor parte de su masa. La hidrosfera se compone sobre todo de océanos, pero en sentido estricto comprende todas las superficies acuáticas del mundo, como mares interiores, lagos, ríos y aguas subterráneas. La profundidad media de los océanos es de 3.794 m, más de cinco veces la altura media de los continentes. La masa de los océanos es de 1.350.000.000.000.000.000 (1,35 × 1018) toneladas, o el 1/4.400 de la masa total de la Tierra. Las rocas de la litosfera tienen una densidad media de 2,7 veces la del agua y se componen casi por completo de 11 elementos, que juntos forman el 99,5% de su masa. El más abundante es el oxígeno (46,60% del total), seguido por el silicio (27,72%), aluminio (8,13%), hierro (5,0%), calcio (3,63%), sodio (2,83%), potasio (2,59%), magnesio (2,09%) y titanio, hidrógeno y fósforo (totalizando menos del 1%). Además, aparecen otros 11 elementos en cantidades del 0,1 al 0,02%. Estos elementos, por orden de abundancia, son: carbón, manganeso, azufre, bario, cloro, cromo, flúor, circonio, níquel, estroncio y vanadio. Los elementos están presentes en la litosfera casi por completo en forma de compuestos más que en su estado libre. La litosfera comprende dos capas (la corteza y el manto superior) que se dividen en más o menos una docena de placas tectónicas rígidas. La corteza misma se divide en dos partes. La corteza siálica o superior, de la que forman parte los continentes, está constituida por rocas cuya composición química media es similar a la del granito y cuya densidad relativa es de 2,7. La corteza simática, o inferior, que forma la base de las cuencas oceánicas, está compuesta por rocas ígneas más oscuras y más pesadas como el gabro y el basalto, con una densidad relativa media aproximada de 3. La litosfera también incluye el manto superior. Las rocas a estas profundidades tienen una densidad de 3,3. El manto superior está separado de la corteza por una discontinuidad sísmica, la discontinuidad de Mohozovicic, y del manto inferior por una zona débil conocida como astenosfera. Las rocas plásticas y parcialmente fundidas de la astenosfera, de 100 km de grosor, permiten a los continentes trasladarse por la superficie terrestre y a los océanos abrirse y cerrarse. El denso y pesado interior de la Tierra se divide en una capa gruesa, el manto, que rodea un núcleo esférico más profundo. El manto se extiende desde la base de la corteza hasta una profundidad de unos 2.900 km. Excepto en la zona conocida como astenosfera, es sólido y su densidad, que aumenta con la profundidad, oscila de 3,3 a 6. El manto superior se compone de hierro y silicatos de magnesio como el olivino y la parte inferior de una mezcla de óxidos de magnesio, hierro y silicio. La investigación sismológica ha demostrado que el núcleo tiene una capa exterior de unos 2.225 km de grosor con una densidad relativa media de 10. Esta capa es probablemente rígida y los estudios demuestran que su superficie exterior tiene depresiones y picos, y estos últimos se forman donde surge la materia caliente. Por el contrario, el núcleo interior, cuyo radio es de unos 1.275 km, es sólido. Se cree que ambas capas del núcleo se componen en gran parte de hierro con un pequeño porcentaje de níquel y de otros elementos. Las temperaturas del núcleo interior pueden llegar a los 6.650 °C y se considera que la densidad media es de 13. CORTE TRANSVERSAL DE LA TIERRA La Tierra se compone de una serie de capas. La exterior, gaseosa, llamada atmósfera, tiene un grosor de unos 1.100 km. Los océanos y los lagos constituyen la hidrosfera, la capa de agua que cubre el 70% de la superficie terrestre. La litosfera, formada por los continentes y el suelo marino, es una capa rocosa que se extiende a una profundidad de unos 100 km. El denso estrato que rodea el núcleo interior de la Tierra se llama manto y alcanza una profundidad de 2.900 km. Los radios combinados de los núcleos interior y exterior tienen 3.500 km de longitud. El núcleo puede alcanzar temperaturas de hasta 6.650 ºC. FLUIDO TÉRMICO INTERNO El núcleo interno irradia continuamente un calor intenso hacia afuera, a través de las diversas capas concéntricas que forman la porción sólida del planeta. Se cree que la fuente de este calor es la energía liberada por la desintegración del uranio y otros elementos radiactivos. Las corrientes de convección dentro del manto trasladan la mayor parte de su energía térmica desde la profundidad de la Tierra a la superficie y son la fuerza conductora de la deriva de los continentes. El flujo de convección proporciona las rocas calientes y fundidas al sistema mundial de cadenas montañosas oceánicas (véase Océanos y oceanografía) y suministra la lava que sale de los volcanes. PUNTOS CARDINALES Modo de expresar la dirección en términos de norte, sur, este y oeste, y por medio de una jerarquía de puntos intermedios que pueden utilizarse para subdividir la circunferencia de la brújula. Entre los puntos cardinales hay cuatro puntos intermedios o semicardinales, que se definen como noreste, sureste, suroeste y noroeste. Para la mayoría de los fines a los que se aplican, estos ocho puntos son suficientes, aunque las divisiones pueden ampliarse a 16 puntos (norte-noreste N-NE, este-noreste E-NE, etc.) e incluso hasta 64. Antiguamente, los marinos aprendían a cuartear la aguja recitando todos sus puntos. Sin embargo, en la actualidad la marcación o rumbo se utiliza más porque se necesitan mediciones de dirección más precisas. Los puntos cardinales tienen su origen en el nombre de las direcciones de los vientos, y los antiguos portulanos que estaban marcados con las iniciales de los nombres de los ocho vientos que se conocían en los países al norte de Mediterráneo. Los nombres de los vientos también aparecían en las rosas de los vientos, que se introdujeron en las cartas de navegación a comienzos del siglo XIV y que, a veces, se decoraban con caras de querubines que soplaban los vientos desde los ocho puntos cardinales que consideraban más importantes. COORDENADAS Retícula bidimensional que define la posición de un punto en el mapa. Las coordenadas aparecen señaladas en la mayoría de los mapas topográficos modernos. Comprenden dos conjuntos de líneas paralelas y separadas por distancias iguales, que se cruzan formando ángulos rectos y dividen el mapa en cuadrados. No deben confundirse con las líneas geográficas de posición, que definen la latitud y longitud, y que debido a los efectos de la proyección de los mapas a menudo no se representan ni rectas ni paralelas entre sí. Las coordenadas se numeran de forma consecutiva desde un punto de origen hacia el este y hacia el oeste. Estas coordenadas son básicamente un par de medidas, por lo general métricas, hacia el norte y hacia el este partiendo del origen. Cada dígito que se añade hacia el este y hacia el norte aumenta la resolución de la coordenada por un factor de diez. En una coordenada siempre se da primero la del este. La cuadrícula Universal Transverse Mercatore (CUTM) es la más utilizada mundialmente; se traza en proyección cilíndrica transversa, entre 80º de latitud norte y los 80º de latitud sur. Empezando a contar desde los 180º de latitud oeste y yéndonos hacia el este, el mundo se divide en 60 zonas de cuadrícula numerada desde 1 hasta 60. Cada división latitudinal es de 8º, formando así 20 zonas de cuadrícula, empezando a contar desde el sur hacia el norte y se denomina con una letra (desde la C hasta la X, exceptuando la I, LL, Ñ y la O); de esta manera el cuadrilátero será conocido por una cifra y una letra. A partir de aquí se puede obtener un segundo grado de referencia: se vuelven a hacer subdivisiones de cada cuadrilátero en cuadrados de 100 km indicando del mismo modo longitud y latitud por letras que empezarían a contarse también de oeste a este y de sur a norte. El tercer grado de referencia estaría dentro de la nueva cuadrícula y vendría determinado por otra subdivisión de seis cifras. INTERPRETACIÓN DE MAPAS O LECTURA DE MAPAS Técnica para descifrar los símbolos con los que se construye un mapa y formar con ellos una imagen mental con sentido. Las técnicas de interpretación dependen de la percepción visual y del conocimiento. A través de la percepción reconocemos y discriminamos no sólo los símbolos individuales sino también la estructura y el dibujo del mapa. Mediante el conocimiento interpretamos esos símbolos y dibujos otorgándoles un significado. Existen diferentes grados de técnicas de lectura de mapas que pueden aprenderse y mejorar con la práctica. En un principio, el lector de mapas aprende a descifrar los elementos individuales del mapa, es decir, cada símbolo individual (ya sean símbolos lineales, areales o puntuales) que representa un objeto determinado o una clase de objetos que debe reconocerse y comprenderse. Sin embargo, no se trata sólo de comprender el significado de una serie de símbolos. Un mapa es una composición en la que cada símbolo tiene una localización y un contexto, y está conectado con otros símbolos. Hasta los espacios en blanco tienen un significado. Aunque comprender esto nos lleva a grados superiores de habilidad en la interpretación de mapas, es importante tener en cuenta que los mapas no son sólo sencillos reflejos análogos de la realidad, a escala y dimensión reducidas, sino abstracciones de esa realidad. Conceptualmente, son muy diferentes de las fotografías, ya que omiten muchas cosas que serían visibles en una imagen fotográfica, simplificando y a menudo exagerando ciertas características, y realizando una clasificación y codificación según la naturaleza o función del propio mapa. Aunque es un objetivo básico de muchas técnicas de interpretación de mapas el intentar ver o imaginarse el paisaje partiendo del mapa, los mapas no contienen las texturas, el carácter y las cualidades experimentales de la realidad, y a pesar de que la imaginación es importante para una correcta interpretación de mapas, no capacita al lector para recrear el paisaje real. De esto podría deducirse que los mapas son algo insatisfactorio y limitado, pero en su propia debilidad reside su fuerza. Mediante el filtrado, selección y composición de escalas que éstos incorporan, nos capacitan para mostrar muchos dibujos y asociaciones de las que de otro modo no seríamos conscientes. Algunos mapas se crean de forma deliberada con el fin de comunicar un mensaje determinado. Estos mapas, denominados mapas de representación, son el producto de un procesamiento de datos previos, y en ellos el autor del mapa quiere comunicar el mensaje de la forma más clara posible al lector. Pero la mayor parte de los mapas, sobre todo los topográficos, intentan, al menos en apariencia, presentar un conjunto de datos espaciales de interpretación libre, dejando al lector del mapa la intención de buscar lo que requiere. La propia interpretación de mapas puede tener un propósito o un objetivo específico, o por el contrario puede ser casual y fortuita, en cuyo caso es semejante a echar una ojeada. Incluso si se busca en un mapa una localización, un tema o una información específicos, es difícil resistirse a echar un vistazo. Las técnicas específicas de visualización de mapas varían según el tipo de mapa y según las necesidades del que lo lee. Muchas de las formas, pero en ningún caso todas, en que se utilizan los mapas pueden incluirse en la siguiente clasificación: 1) buscar o encontrar; 2) navegación y planificación de la ruta; 3) visualización; 4) análisis espacial. Quizá la tarea más obvia y aparentemente la más simple en la interpretación de mapas sea su uso como diccionario geográfico: buscar un lugar o localizar, por ejemplo, qué suelos hay en un determinado lugar. El primero puede requerir la utilización de un índice y un sistema de consulta del mapa, el segundo dependerá más de la búsqueda visual. El primero es una técnica práctica que se aprende con facilidad, sin embargo, rara vez supone el fin de la tarea, ya que para saber dónde está un lugar se requiere generalmente el conocimiento de su contexto. ¿Qué otros lugares hay cerca? ¿Es accesible? ¿Cómo son sus alrededores? Por tanto, incluso en un trabajo aparentemente tan simple se necesita interpretar el mapa para verlo como una composición, no como una colección de signos sin relación alguna, y poder comenzar a visualizar algunos elementos del medio físico a partir de él. Afortunadamente nuestras habilidades de percepción están bien preparadas para hacerlo. Mirar sencillamente las cosas va contra la naturaleza de la interpretación de mapas, ya que en un mapa, como dijo Rudolf Arnheim, "ningún detalle se aísla en sí mismo y se separa de forma hermética de su contexto. Los mapas desaprueban el aislamiento de detalles sueltos. Preservan la continuidad del mundo real". De este modo, cuando se busca un tipo de suelo, se dirigirá la vista hacia dibujos más amplios y hacia las relaciones del suelo con la topografía, lo que nos conducirá involuntariamente a una interpretación. Muchas personas asocian la interpretación de mapas sólo con la navegación. La habilidad reside en hacer coincidir el mapa con el paisaje: la ruta se lee a partir del mapa y se transfiere al territorio. Una tarea preliminar esencial es identificar la posición en el mapa y después orientar el mapa rotándolo hasta que los elementos que se han identificado en el mapa estén alineados con los elementos visibles en el terreno. Entonces se puede conocer la dirección en la que moverse. La navegación progresa entonces mediante un proceso de lectura de los elementos existentes en la ruta que se ha escogido. Para realizar ese proceso con éxito es necesario utilizar el máximo de información disponible. Por ejemplo, cuando se va por una carretera, es insuficiente confiar en contar los cruces y las curvas de la carretera; se necesitan otros comprobantes (marcas o señales) confirmatorios: una hilera de postes de luz, un puente de la vía del ferrocarril, o la configuración general del terreno. Para planificar una ruta se necesita un nivel de preparación mayor en la interpretación de mapas. En este caso se necesita desarrollar un mayor grado de visualización del paisaje y emplear el propio juicio para escoger una de las diferentes alternativas que pueden presentarse. Las limitaciones de visualización de los mapas, que impone la misma naturaleza, se reducen si el que interpreta el mapa tiene alguna experiencia práctica sobre el paisaje que representa el mapa. La información en los mapas topográficos se dispone en varios planos visuales, en los que los topónimos y los detalles humanos dominan y oscurecen las otras capas o planos. De este modo, muchas veces es difícil distinguir el dibujo del propio relieve (cuando se señala con curvas de nivel) del sistema hidrográfico. Sin embargo, la práctica de visualizar las formas de relieve a partir de las curvas de nivel, realzada por la capacidad de hacer corresponder el mapa y el paisaje, es una de las técnicas desarrolladas de interpretación de mapas que genera mayor satisfacción. Una de las técnicas más mecánicas de lectura de mapas (como es encontrar las coordenadas u orientar un mapa) se enseñan y aprenden con facilidad. Del mismo modo, algunas de las técnicas de medida que se aplican a los mapas son bastante claras, como la conversión de las distancias de un mapa en distancias reales o el cálculo de una pendiente a partir de la separación entre las curvas de nivel. Muchas de las aplicaciones científicas y analíticas de la interpretación de mapas que incluyen la cartometría (realizar mediciones en los mapas), las técnicas de selección o criba, o la comprobación de la covariación espacial y la asociación de diferentes variables, pueden realizarse ahora de un modo más eficaz utilizando el Sistema de Información Geográfica (SIG), que se basa en la informática. Pero, a pesar de que ha quitado a los mapas la mayor parte de sus aplicaciones más importantes, también se ha desarrollado una nueva conciencia (que se ha estimulado gracias a los gráficos de los ordenadores) del valor de los mapas como instrumento para el pensamiento visual y de su importante papel en el análisis exploratorio de datos. Los mapas sirven para comprender el mundo y la lectura e interpretación de los mismos es la clave para poder hacerlo. MAPA Representación de un área geográfica, que suele ser generalmente una porción de la superficie de la Tierra, dibujada o impresa en una superficie plana. En la mayoría de los casos, un mapa es más una representación del terreno a modo de diagrama que una representación pictórica; habitualmente contiene una serie de símbolos aceptados a nivel general que representan los diferentes elementos naturales, artificiales o culturales del área que delimita el mapa. TIPOS DE MAPAS Los mapas pueden utilizarse para diferentes fines y por esta razón se ha desarrollado una gran cantidad de tipos especializados de mapas. MAPAS TOPOGRÁFICOS El tipo básico de mapa utilizado para representar áreas del terreno es el mapa topográfico. Estos mapas muestran los elementos naturales del área analizado y también ciertos elementos artificiales que se denominan elementos humanos o culturales. También muestran fronteras políticas, como pueden ser los límites de las ciudades, de las provincias o de los Estados. Los mapas topográficos, debido a la gran cantidad de información que tienen, se utilizan a menudo como mapas generales de consulta. MAPAS TEMÁTICOS O ESPECÍFICOS Entre los mapas realizados más importantes con una función especial, están las cartas de navegación marítima (náuticas) y las cartas de navegación aérea (aeronáuticas). Las cartas de navegación marítima se utilizan para la navegación de embarcaciones y cubren la superficie de los océanos y de otras grandes masas de agua, así como sus costas. Sobre la porción de agua que aparece en una carta se muestra la profundidad cada cierta distancia, indicando con números impresos los metros (o las brazas) de agua que hay cuando la marea está baja. Los bancos de arena se indican con un círculo o se sombrean para darles mayor visibilidad, y los límites de los canales se representan con líneas. También indican el tipo de fondo existente: fondos de arena, de roca o de fango. Un elemento importante de este tipo de cartas es la localización exacta de los faros, boyas y otros elementos que sirven de ayuda a la navegación. Además de los faros, los únicos elementos costeros que aparecen en estas cartas son puntos de referencia, como edificios altos, o picos prominentes, con cuya ayuda puede orientarse un navegante. Las cartas de navegación aérea para que se utilicen sobre el terreno, se asemejan en cierto modo a los mapas topográficos, pero contienen también la situación de los radiofaros, de los corredores aéreos y de las áreas cubiertas por los campos de transmisión de las estaciones de radio. Otros mapas específicos son: los mapas políticos, que muestran sólo las ciudades y las divisiones políticas o administrativas sin rasgos topográficos; los mapas geológicos que muestran la edad de las rocas y la estructura geológica de un área y los mapas que indican la distribución geográfica de los cultivos, la utilización del terreno, las precipitaciones y muchos otros tipos de datos naturales y sociales. Otro tipo de mapa muy útil es el mapa en relieve, que es una representación tridimensional del terreno de un espacio geográfico. Suelen moldearse en arcilla o escayola. Para realzar el relieve, la escala vertical de estos mapas es muy superior a la escala horizontal. Estos mapas también pueden fabricarse estampando láminas de plástico en un molde. Los mapas en relieve se utilizan mucho en planificación militar y en ingeniería. ELEMENTOS BÁSICOS DE UN MAPA Para que un mapa pueda contener gran cantidad de información de fácil lectura, debe emplearse un sistema de símbolos. Muchos de los símbolos que se utilizan generalmente se han convertido en algo ya aceptado a nivel general o son fácilmente comprensibles. De este modo, las ciudades y los pueblos se señalan con puntos o superficies sombreadas, los arroyos o las masas de agua suelen imprimirse en azul, y las fronteras políticas se representan generalmente mediante franjas de colores o líneas de puntos. Un cartógrafo -denominación que se da a los profesionales encargados de realizar los mapas- puede, sin embargo, concebir una gran variedad de símbolos que se adecuen a las diferentes necesidades. Por ejemplo, puede marcar un punto como símbolo de la presencia de 10.000 cabezas de ganado o puede utilizar dos picos o martillos cruzados para señalar la localización de una mina. Los símbolos utilizados en los mapas se definen en las leyendas (signos convencionales). LEYENDA DE UN MAPA Una leyenda es una lista explicativa que define los símbolos utilizados en un mapa o gráfico. Algunos símbolos, como los de cadena montañosa o cascada que aparecen aquí, pueden parecerse a las realidades que representan. COORDENADAS GEOGRÁFICAS Con el fin de localizar un elemento en un mapa o describir la extensión de un área, es necesario referirse a las coordenadas geográficas del mismo. Estas coordenadas geográficas se basan en los meridianos de longitud y en los paralelos de latitud. Por acuerdo internacional, la longitud se mide hasta 180° E y hasta 180° O a partir de los 0°, en el meridiano de referencia que pasa por Greenwich, Inglaterra. La latitud se mide hasta 90° N y hasta 90° S a partir de 0° sobre el ecuador. La localización de un punto en el mapa puede definirse con precisión por los grados, minutos y segundos de latitud y longitud. Los mapas están orientados de tal manera que, generalmente, el norte verdadero ocupa la parte superior de la lámina y lleva una rosa de los vientos que señala hacia el polo magnético o dispone de algún otro tipo de indicación de la variación magnética. LÍNEAS DE LATITUD Y LONGITUD Las líneas de latitud y longitud se emplean para localizar un punto específico en el globo. Los paralelos de latitud van, de este a oeste. El ecuador es una línea imaginaria desde la que se mide la longitud; equidista de los polos y divide al globo en hemisferio norte y hemisferio sur. A diferencia de las líneas de latitud, que se van acortando a medida que se acercan a los polos, todas las líneas de longitud miden igual de norte a sur y se juntan en los polos. El meridiano de referencia es una línea arbitraria desde la que se miden los demás meridianos. Cualquier punto del globo se puede describir en términos de distancia angular desde los puntos de referencia del ecuador (0º de latitud) y el meridiano de referencia o meridiano Greenwich (0º de longitud). ESCALA La escala en la que se dibuja un mapa representa la relación entre la distancia de dos puntos de la Tierra y la distancia de los puntos que se corresponden con ellos en el mapa. La escala numérica se representa en cifras, como por ejemplo: 1:100.000, lo que indica que una unidad de medida en el mapa (por ejemplo 1 cm) representa 100.000 de las mismas unidades (según el ejemplo, 100.000 cm son o equivalen a 1 km) en la superficie terrestre. Un mapa realizado con la escala del ejemplo, se denomina a veces un mapa de un centímetro a un kilómetro. En la mayoría de los mapas se indica la escala en el margen y, muchas veces, aparece un segmento dividido que muestra la longitud a escala de unidades como pueden ser 1, 5 y 10 kilómetros u otras unidades de longitud. Las escalas que se utilizan en los mapas varían mucho. Generalmente, los mapas topográficos detallados, están confeccionados a escala 1:50.000 y 1:25.000. Cuando los mapas se realizan con fines militares, se utilizan escalas más grandes como por ejemplo 1:10.000 ó 1:5.000. Desde los primeros años del siglo XX, varios gobiernos han colaborado para establecer un mapa único del mundo a escala 1:1.000.000. TERRITORIO Superficie 756.626 km2 Punto más elevado Nevado Ojos del Salado 6.893 m sobre el nivel del mar Punto más bajo Fosa de Atacama 7.655 m por debajo del nivel del mar CLIMA Promedio de temperaturas Santiago Enero 20 °C Julio 8 °C Antofagasta Enero 21 °C Julio 14 °C Promedio de precipitaciones anuales Santiago 375 mm Antofagasta 12,7 mm TERRITORIO Y RECURSOS La característica física dominante de Chile es la cordillera de los Andes, que nace en la guajira Colombo-venezolana y recorre el país de norte a sur, hasta Tierra del Fuego. REGIONES FISIOGRÁFICAS Chile puede dividirse longitudinalmente en tres regiones morfológicas: la majestuosa cordillera de los Andes al este, la cordillera de la Costa al oeste, y el área de la meseta o depresión Intermedia, que comprende el Valle Central ubicado entre ambas cadenas. Latitudinalmente se distinguen tres importantes regiones geográficas y climatológicas: la septentrional (árida), la central (mediterránea) y la meridional (templada oceánica). La cordillera de los Andes es más ancha en la región septentrional, en donde forma amplias mesetas y en la que se encuentran numerosas montañas con alturas superiores a los 6.100 m. Allí se sitúa el monte más alto del país, el Ojos del Salado (6.893 m). La depresión Intermedia está ocupada por el extenso desierto de Atacama, el más árido del mundo. Éste ocupa parte de la depresión Intermedia del Norte Grande. En algunos sectores esta planicie se encuentra interrumpida por cordones montañosos. En la zona central, la meseta cede su lugar al Valle Central, de unos 965 km de longitud y una anchura que oscila entre los 40 y los 80 km que es la zona más poblada del país. La fértil área entre los ríos Aconcagua y Biobío constituye el corazón agrícola de Chile. Los Andes centrales son menos anchos y más bajos que los septentrionales; aquí se encuentran los pasos fronterizos más importantes de los Andes y los pasos naturales más importantes del país. La región meridional no tiene un valle central, ya que éste desaparece en el seno de Reloncaví. Las largas cadenas de islas que ribetean la costa están formadas por las cumbres de la cordillera de los Andes y la costa está fracturada por numerosos fiordos. En los Andes meridionales, la altitud rara vez supera los 1.830 metros. Chile se encuentra en una zona geológicamente inestable, y sufre periódicamente los efectos de la actividad sísmica y volcánica. RÍOS Y LAGOS Los numerosos ríos de Chile son relativamente cortos; nacen por lo general en los Andes y fluyen en dirección oeste hacia el Pacífico. En las regiones septentrional y central se alimentan fundamentalmente de las nieves eternas que cubren los Andes. Los ríos más importantes son, de norte a sur, el Lluta, el Loa, el Elqui, el Limarí, el Choapa, el Petorca, La Ligua, el Aconcagua, el Maipo, el Rapel, el Maule, el Biobío, el Imperial y el Toltén. Aunque de valor limitado para la navegación debido a sus cascadas, son vitales para el regadío y la producción de energía hidroeléctrica. La mayoría de los grandes lagos chilenos, entre ellos el Llanquihué, se concentran en la maravillosa región lacustre del sur. CLIMA Debido a su gran extensión latitudinal, Chile cuenta con climas diversos. En general, en la costa las temperaturas son moderadas por la influencia del océano Pacífico. La región septentrional es casi enteramente desierta, una de las más secas del mundo; sin embargo, las temperaturas están moderadas por la presencia de la corriente fría de Humboldt. Las temperaturas de enero en Antofagasta y Santiago tienen un promedio de 20,6 °C y 19,5 °C, respectivamente; en julio la temperatura en Antofagasta alcanza los 14 °C de promedio, y 8 °C en Santiago. Las temperaturas descienden cerca de 1 °C por cada 150 m de altitud en los Andes. Las precipitaciones se incrementan cuanto más al sur, y la región central goza de un clima mediterráneo. En esta zona, las precipitaciones suelen concentrarse en los meses de invierno (de mayo a agosto), variando desde un total anual de 375 mm en Santiago a los 12,7 mm en Antofagasta; los inviernos son suaves y los veranos relativamente cálidos. La región meridional se caracteriza por un clima más frío y en ella las precipitaciones se distribuyen equitativamente durante todo el año, llegando a un máximo de unos 5.080 mm en las cercanías del estrecho de Magallanes. La temperatura anual en Punta Arenas, en el extremo meridional, alcanza los 6,1 °C. En el sur son comunes los fuertes vientos del oeste con influencia marítima. FLORA Y FAUNA La flora autóctona de Chile varía según la zona climática. La región norteña presenta pocas variedades de vegetación (como coirón, llareta, pajonales y cactáceas), y es uno de los mejores ejemplos de desierto absoluto en todo el planeta. El Valle Central, más húmedo, cuenta con diversas especies de cactus, espinos (un arbusto espinoso), pastizales y la araucaria, que produce piñones comestibles. Al sur de Valdivia se encuentran densos bosques pluviales en los que abundan laurel, roble, raulí, ñirre, coihue, ciprés, mañío y lingue y diversas especies de coníferas. El extremo sur se caracteriza por una vegetación de pastos esteparios. La fauna es menos diversificada que en otros países de Suramérica debido a la barrera que ofrecen los Andes. Entre los mamíferos autóctonos merecen mencionarse la llama, la alpaca, la vicuña, el guanaco, el puma, el zorro culpe, el huemul (un cérvido de gran tamaño), el pudu (un cérvido pequeño) y la chinchilla. Las aves son variadas, aunque están ausentes los tipos suramericanos predominantes. Además de la trucha, que fue introducida desde América del Norte, hay pocos peces de agua dulce en los ríos y lagos chilenos, destacando únicamente el pejerrey y el salmón. En la costa del mar abundan los peces, mariscos y animales marinos gracias a la corriente fría de Humboldt. RECURSOS MINERALES Chile es rico en recursos minerales, más por la magnitud de sus yacimientos que por la diversidad de metales. El cobre es, con mucho, el más importante; además hay nitratos, hierro, carbón, manganeso, petróleo, gas natural, plata y oro. POBLACIÓN En comparación con otros países suramericanos, Chile tiene una población relativamente homogénea. Los primeros colonizadores españoles se mezclaron con los indígenas, entre los que predominaban los araucanos; el mestizaje de ambos pueblos constituye más del 92% de la población. La inmigración europea no fue en Chile tan importante como en otros países de América, ya que apenas se promovió en el siglo XIX. Sin embargo, los inmigrantes alemanes han representado una importante influencia en la región de Valdivia-Puerto Montt; también Italia, Suiza, Gran Bretaña, Yugoslavia y Francia han hecho importantes aportaciones a la población. En la actualidad, menos del 2% de los habitantes son de origen europeo, y sólo el 6% es indígena, sobre todo araucanos, concentrados en la región meridional de la Araucanía. CARACTERÍSTICAS DE LA POBLACIÓN La población de Chile (según estimaciones para 1994) era de 14.026.166 habitantes, con una densidad cercana a los 19 hab/km2. El 90% de la población reside en la región central, entre Concepción y La Serena. La tasa anual de nacimientos, según proyección estadística de 1995, es de 21 nacimientos por cada 1.000 habitantes. Aproximadamente el 85% de los chilenos residen en centros urbanos y más de una tercera parte del país se concentra en Santiago. Las comunidades del sur y del desierto septentrional están bastante aisladas y separadas por largos tramos virtualmente deshabitados. CIUDADES PRINCIPALES Además de Santiago, las ciudades más importantes de Chile son Concepción, un centro agrícola e industrial con una población (según estimaciones para 1993) de 318.140 habitantes; Valparaíso, el principal puerto de mar, tiene 301.677 habitantes, y Viña del Mar, un popular centro turístico, con 319.440 habitantes. LENGUAS OFICIALES Y HABLADAS El español es el idioma oficial de Chile, hablado prácticamente por toda la población. El uso de lenguas aborígenes es limitado. RELIGIÓN Los católicos constituyen aproximadamente el 81% de la población chilena, aunque oficialmente la Iglesia se separó del Estado en 1925. La mayor parte del resto de la población profesa la religión protestante pentecostal o evangélica. Los indígenas que practican sus religiones tradicionales son una minoría ínfima. ECONOMÍA Desde los albores del siglo XX, la economía chilena ha estado dominada por la producción de cobre. A partir de la década de 1940, el sector industrial se ha expandido rápidamente, en gran medida por iniciativas gubernamentales. En la actualidad, Chile es uno de los principales países industrializados de América Latina, así como uno de los más importantes productores de minerales. En la década de 1970 se hicieron esfuerzos por impulsar al abandonado sector agrícola y para reducir la dependencia del país de las importaciones de alimentos. Tras una reducción de los cultivos más importantes a principios de la década de 1980, la producción agrícola se recuperó hacia finales de la década. Tras el derrocamiento del gobierno del presidente Salvador Allende en 1973, el Estado ha jugado un papel menos dominante en la economía, y la mayoría de las empresas nacionalizadas han vuelto a manos privadas. A finales de la década de 1980, el presupuesto nacional estimado era de 8.500 millones de dólares de ingresos y 8.400 millones de dólares de gastos. AGRICULTURA Aproximadamente el 15% de la población activa chilena se dedica a la agricultura, y los productos agrícolas representan cerca del 10% del producto interior bruto (PIB). A excepción de la cría de ovejas, que predomina en el extremo sur, el grueso de la actividad agrícola chilena se concentra en el Valle Central. Desde la década de 1960, los programas de reforma agraria han conseguido incrementar el número de pequeños propietarios, y la productividad aumentó gracias a los modernos métodos de cultivo; sin embargo, sólo un 7% del territorio chileno se dedica al cultivo. Los principales cultivos son trigo, papas (patatas), remolacha azucarera, maíz, arroz, tomates y avena. El sector frutícola es muy importante, y comprende uvas, melones, manzanas, duraznos (melocotones), albaricoques (damascos), ciruelas y cerezas; el país cuenta además con una prestigiosa industria vitivinícola. En Tierra del Fuego y las llanuras de Magallanes es intensiva la cría de ganado ovino que suponía en 1994, más de 4,5 millones de cabezas; la producción anual de lana es de unas 22.000 t. También se crían ganado vacuno (3,8 millones), porcino (1,4 millones) y caballar (348.000). SILVICULTURA Y PESCA Los bosques cubren un 12% de la superficie de Chile. A finales de la década de 1980, la producción de madera se elevaba a unos 16,5 millones de m3, dividida en maderas duras (como el laurel) y blandas (como el pino), destinada a la fabricación de tablas, pasta de papel y papel. Favorecido por incentivos fiscales desde mediados de la década de 1970, el sector forestal representaba a finales de la década siguiente más del 10% de las exportaciones del país. Chile cuenta con uno de los sectores pesqueros más importantes de Suramérica; en el litoral se consiguen unas capturas anuales de aproximadamente 5,7 millones de t. Las principales variedades son la sardina, la caballa, la merluza, la anchoa y la langosta. La industria pesquera procesa en forma de harina, aceite y conservas la mayor parte de la producción. MINERÍA Chile dispone de uno de los mayores yacimientos de cobre conocidos y es uno de los principales exportadores mundiales de este metal. El cobre es el principal producto de exportación, constituyendo casi el 50% del total anual. A finales de la década de 1980, la producción alcanzaba los 1,4 millones de t. El petróleo y el gas natural (descubiertos en 1945) se extraen en Tierra del Fuego y en el estrecho de Magallanes, alcanzando una producción anual de 9,9 millones de barriles de petróleo y 862 millones de m3de gas natural. El hierro, con casi 6,8 millones de t, es el segundo mineral en importancia. Chile cuenta también con importantes depósitos de nitratos, yodo, azufre y carbón, y extrae además plata, oro, manganeso y molibdeno. INDUSTRIA El sector industrial aporta casi el 20% de la producción anual de Chile, y ocupa aproximadamente al 27% de la población activa. La industria se basa fundamentalmente en el refinado y procesamiento de los recursos minerales, agrícolas y forestales. Chile es un importante productor de acero en Suramérica, alcanzando a mediados de la década de 1980 una producción anual de 684.000 t de lingotes; también se refina el cobre y varias refinerías de petróleo utilizan materia prima nacional e importada. Otras industrias importantes son el cemento, la pasta y otros productos de papel, productos alimenticios, textiles y confección (algodón, lana y sintéticos), tabaco, vidrio, productos químicos y azúcar. También son importantes las plantas de montaje de vehículos. El grueso de la industria nacional se concentra en torno a Santiago y Valparaíso; otro importante centro industrial es Concepción. ENERGÍA Las centrales eléctricas chilenas tienen una capacidad total de 4 millones de kW, y en 1992 generaban 22.167 millones de kWh. La fuerte corriente de los ríos que bajan desde los Andes y de las cadenas costeras constituyen ricas fuentes de energía hidroeléctrica. Se han adoptado importantes iniciativas para aprovechar estos recursos, y a finales de la década de 1980 Chile cubría las tres cuartas partes de su consumo con energía proveniente de estas fuentes. TRANSPORTES Chile tiene una red vial de aproximadamente 79.200 km, de los cuales un 13% son pavimentados. Los ferrocarriles totalizan unos 8.100 km y se utilizan en su mayor parte para el transporte de minerales en el norte del país. El principal sistema norte-sur está conectado con ramales a las ciudades litorales más importantes y mediante líneas transandinas a ciudades de Argentina y Bolivia. Los puertos naturales son escasos, destacando Antofagasta, Valparaíso, San Antonio y San Vicente-Talcahuano. El aeropuerto internacional más importante es el situado en las cercanías de Santiago; también hay en Arica, Antofagasta, Puerto Montt y Punta Arenas. COMUNICACIONES Chile cuenta con una amplia variedad de modernos medios de comunicación. En 1991 había en el país más de 70 periódicos de información general; El Mercurio, La Tercera y La Nación, publicados en Santiago, tienen una considerable influencia. La televisión, introducida en 1958, está formada por una red de cadenas independientes y una estatal. En el país hay más de 4,2 millones de aparatos de radio, 2,3 millones de receptores de televisión y unos 815.000 teléfonos. MONEDA Y BANCA La unidad monetaria de Chile es el peso, que sustituyó al escudo en 1975 (412 pesos equivalían a 1 dólar estadounidense en 1994). El semiautónomo Banco Central de Chile (fundado en 1925) tiene el monopolio de emisión de moneda y dispone de amplios poderes para regular la política monetaria. El resto de la banca está constituido por un banco estatal y varios bancos comerciales y de carácter privado. COMERCIO EXTERIOR A finales de la década de 1980, las exportaciones de Chile se estimaron en 8.100 millones de dólares; los metales y minerales representaron más de la mitad de este total y el resto fueron frutas y verduras, carnes y pescados, pasta de madera, papel y productos químicos. Durante el mismo periodo, las importaciones alcanzaron los 6.500 millones de dólares, fundamentalmente maquinaria y equipos de transporte, verduras y carnes, equipos eléctricos y productos químicos. Los principales socios comerciales de Chile son Estados Unidos, Alemania, Japón, Gran Bretaña, Argentina y Brasil.


 
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